La Pena de Muerte
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La Pena de Muerte
Cada año, miles de personas son condenadas a muerte en el mundo, muchas de ellas inocentes.
La Pena de Muerte es el más cínico y perverso de los crímenes, porque legaliza el asesinato.
Experiencia en el
Corredor de la Muerte
Juan Roberto Meléndez, actualmente, se dedica a trabajar con jóvenes de alto riesgo en una finca de plátanos, en Puerto Rico.
Allí les enseña a trabajar la tierra y les aconseja en el camino de retirar de sus vidas todo aquello que les puede ser perjudicial, que atente contra su salud, su tranquilidad o su dignidad.
Lo que ha llevado a Juan Meléndez a esta actividad es el haber sido el 99 condenado a muerte que se ha salvado de la pena capital, en Estados Unidos desde 1973.
Tras 17 años, ocho meses y un día en el corredor de la muerte de una cárcel de Florida, se probó su inocencia, se descubrieron nuevas pruebas que lo desvinculaban del asesinato de Delbert Baker, el dueño de una escuela de cosmetología, que fue muerto
Contacto
Juan Roberto Melendez, trabaja para Concienciar sobre la Injusticia que es la Pena de Muerte:
“ F u í  c o n d e n a d o  a  m u e r t e
p o r  u n  c r í m e n  q u e  n o  c o m e t í ”
Reportaje:
Eloy de Mateo
Fuente:
Amnistía Internacional

7 de Diciembre 2009
durante un intento de robo el 13 de septiembre de 1983.
Meléndez, quedó libre. De ser un sentenciado a muerte, pasó a ser no culpable, que es el término que en Estados Unidos se utiliza para decir que el acusado es inocente. Después de este tiempo, la administración de Florida le dio 100 dólares, ni una disculpa y lo dejó en la calle.
Juan Meléndez en Barcelona el 30-11-2009 Video: Report Fotografía
Juan Meléndez, viaja por todo el mundo explicando su caso y tratando de abrir los ojos de las personas a la injusticia que es la pena de muerte. Sus conferencias siempre las empieza con la frase "Fui condenado a muerte por un crimen que no cometí" y, a partir de aquí, empieza a explicar su historia.
En 1984, se convirtió en el preso 6446 tras haber sido acusado del asesinato de Delter Baker, un crimen que no cometió.
El Lunes se seleccionó al jurado, el Martes el jurado fue instruido sobre como actuar en el juicio, el Miércoles la fiscalía presentó sus pruebas, el Jueves terminó el juicio y el jurado lo declaró culpable, el Viernes el juez declaró la pena de muerte.
Sin embargo, existía una cinta, en la que el verdadero culpable confesaba el asesinato, una cinta que no se presentó
al juicio y que demostraba que el asesino no era Meléndez.

Casi 18 años mas tarde y tras cuatro apelaciones, entre otras cosas, apareció la cinta olvidada y la jueza Bárbara Fleischer, al descubrir las nuevas pruebas que exoneraban a Melendez y tras estudiar el caso, en un expediente de setenta y dos páginas, en el que señalaba las irregularidades cometidas en el juicio, anuló la sentencia.

Como se desarrolló el caso (clicar aquí))
Castigo y Pobreza
Habitualmente, en un juicio, la situación económica, tanto del acusado como de la víctima, es el factor mas influyente en la sentencia, mucho mas que las circunstancias del delito y que el esclarecimiento de la verdad del caso.
La posibilidad de pagarse una buena defensa es la clave para conseguir salir en libertad o recibir una condena menor, independientemente de la culpabilidad o inocencia.

Amnistía Internacional, ha documentado que esto sucede de una forma evidente en paises como Nigeria, Arabia Saudí o Irán.

En Nigeria, la característica común a todos los condenados a muerte es la pobreza, el saber con seguridad si el acusado es culpable o inocente, es una cuestión sin importancia en el sistema judicial nigeriano.

Según declaró Chino Obiagwu, coordinador nacional de LEDAP (Legal Defence and Assistance Project) en la presentación de un informe de Amnistía Internacional sobre la pena de muerte en Nigeria en Octubre del 2008:
En Estados Unidos, todos los años se ejecuta a decenas de personas.
En un sistema de justicia tan aleatorio como el norte americano, basado en jurados populares, que son fácilmente influenciables y tendentes a dejarse impresionar por la elocuencia de los letrados o prejuicios sobre el juzgado, una persona acusada de algo depende estrictamente de sus medios para defenderse. Una persona con escasos recursos económicos, tiene asegurado un juicio sin todas las garantias ya que no podrá disponer de una defensa eficiente, por lo qué, el veredicto final será en buena parte fruto de la casualidad o la suerte.
Podemos decir que esto sucede en todo el mundo, pero es que en EEUU, se está jugando con la vida.

Tenemos el caso paradigmático de Joaquin José Martinez, que pasó cinco años en el corredor de la muerte, en el estado de Florida. Acusado de robo y asesinato fue condenado a muerte.

Finalmente, se probó su no culpabilidad, gracias a la campaña iniciada por su familia para recaudar fondos con los que poder contratar a Peter Raben, abogado de gran prestigio especializado en estos casos de personas condenadas a la pena capital, pero cuyos servicios cuestan una gran cantidad de dinero.
Raben consiguió probar la no vinculación de Martinez con los hechos de los que se le acusaba y por los que había sido sentenciado.
La conclusión clara es, sin dinero puedes acabar condenado a muerte, con dinero puedes probar tu inocencia.
“Lo importante es poder pagar para mantenerse al margen del sistema, ya sea a la policía para que investigue el caso de manera adecuada, a un abogado para que te defienda o a alguien para que ponga tu nombre en la lista de posibles indultados.”
La relación entre pobreza y pena de muerte, también se da en paises desarrollados.
2009 © Report Fotografía